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Hoy duermo la siesta

hoy duermo la siesta

Ya sabes que este fin de semana tenemos, de nuevo, cambio de horario. Llega el invierno, noches más largas, días más cortos. Lo que no quita para que el sueño se desajuste y el descanso se vea afectado. Por eso, no debemos olvidar que dormir la siesta habitualmente es una costumbre muy sana, hay estudios que lo demuestran.

No dormir lo suficiente provoca alteraciones de salud como ansiedad y depresión. Hay que dormir las horas que el cuerpo necesite. Por lo general, entre 6 y 8 horas de sueño para reponerse cada día. Debes respetar tus ciclos de sueño, e intentar saltártelos lo menos posible. Las personas que tienen una buena calidad del sueño viven más años y gozan de mejor salud a lo largo de su vida. Ya está más que demostrado que dormir bien es imprescindible para una salud de hierro. El sueño reparador mejora un buen número de patologías. Pero atención, no por dormir más estarás mejor, todo lo contrario, aumentan las probabilidades de padecer una infección, igual que si duermes poco. Y es que como todo en el punto medio está la virtud, hay que dormir en su justa medida, ni más ni menos.

Dormir bien es vital para nuestro bienestar general

Dormir bien puede hacernos menos vulnerables a infecciones, pero hay estudios que aseguran que tanto dormir pocas horas como demasiadas aumenta el riesgo de infección. Dedicar al sueño menos de 6 horas tiene 27% más de probabilidades de sufrir una infección, pero dormir más de 9 sube el riesgo a 44%.

Aporta numerosos beneficios. Mejora la salud física y permite a nuestro cuerpo recuperarse, repararse y regenerarse durante la noche. Aumenta nuestra claridad mental y favorece el equilibrio emocional. Todo ello contribuye a su vez a mejorar el estado de ánimo, aumentar los niveles de energía y agudizar la concentración a lo largo del día.

El sueño es una asignatura pendiente para muchos.  No solo porque hayamos elegido dormir pocas horas, que también, es cierto que el español medio tiende a acostarse más tarde de lo que sería recomendable, sino muchas veces porque no conseguimos dormir con la calidad suficiente y, aunque nos acostemos pronto, no conciliamos el sueño con facilidad, sufrimos de continuos despertares nocturnos, tenemos un descanso inquieto… Son muchos los trastornos que nos impiden un descanso reparador. Según la Sociedad Española de Neurología, el 50% de los españoles tiene problemas para conciliar el sueño. Un descanso de mala calidad puede provocar desde falta de concentración hasta problemas de hipertensión, obesidad o diabetes.

 

Dormir la siesta, una costumbre saludable para la salud

Un estudio realizado en Grecia, estudió a 23.681 individuos que no padecían enfermedades al inicio del estudio. Evaluó la frecuencia y la duración de las siestas que se echaban, así como sus hábitos dietéticos y su actividad física diaria. El seguimiento se realizó durante 6 años.

Dormir la siesta

Al cabo de este tiempo, el estudio demostró que dormir la siesta habitualmente –e incluso realizarla solo de manera ocasional- resultaba una costumbre beneficiosa para la salud, en especial para la del corazón, porque se asociaba a una mortalidad por enfermedades cardiovasculares (infartos de corazón o cerebrales, insuficiencia cardiaca…) más baja.

En concreto, el estudio puso de manifiesto que quienes se echaban la siesta de forma ocasional tenían una disminución de la mortalidad de un 12%, mientras que quienes se la echaban diariamente (¡vaya suerte!) la disminución era de un  37%. Esta asociación beneficiosa era especialmente marcada en los varones con actividad laboral.

Dormir la siesta, cuestión de tiempo

Los científicos han demostrado que dormir una siesta de algo más de 20 minutos, aunque sea ocho horas después de haberse despertado, es más beneficioso que continuar durmiendo otros 20 minutos por la mañana.

dormir la siesta reloj

Este breve descanso conlleva efectos positivos, como aumentar la capacidad para resolver problemas o estimular la creatividad. Otro estudio dice que el hábito de la siesta, cuando ésta es de más de 30 min, podría incrementar el riesgo de desarrollar diabetes mellitus.

En ese estudio, investigadores de la Universidad de Birmingham, en colaboración con expertos chinos, encontraron que las mujeres y los hombres que toman siestas de más de 30 minutos son más propensos a padecer tanto de presión arterial alta, como de niveles altos de colesterol en sangre, en comparación a personas que no tienen ese hábito.

Sácale partido al rato de siesta

Decididamente nos quedamos con la de 20 minutos, pero además, podemos aumentar los beneficios. Un descanso después de comer no debería hacerse con ‘pijama y orinal’, basta tumbarse sobre la cama con una mantita, o incluso en el sofá. Mi consejo, aprovecha para recibir los beneficios de una mascarilla ¿verdad que cuando te la ponen en un centro de estética, tumbada en la camilla, te quedas dormida?

Sobre la cara limpia (tardas 2 min en hacerlo, 3 si llevas maquillaje) aplica una mascarilla de tratamiento, hidratante, tensora, los hombres pueden elegir una desincrustante, limpiadora, efecto flash si luego tenemos un acontecimiento importante… tú eliges. Con ella puesta, túmbate boca arriba, tápate para no coger frío y ¡duerme 20 minutos de siesta!

Despierta, retira y continúa con la jornada, laboral o festiva. Si tienes la costumbre de dormir siesta a diario, reserva este tratamiento para 1 o 2 días en semana.

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