Visita al Museo Arqueológico Nacional
A veces vivimos en una ciudad y tenemos tan cerca los museos, catedrales, monumentos en general, que pasan años sin que los visitemos, pasamos por la puerta con frecuencia y pensamos un día de estos entro, pero ese día nunca llega y pronto se convierte en años. Eso me ha pasado a mí con el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que lo visité con el instituto en la época estudiantil y nunca más, hasta esta semana, que me apunté a una visita guiada y me ha sorprendido gratamente.
Situado en plena calle Serrano, con las dos esfinges que presiden su fachada, estuvo de reformas unos años y desde su apertura en abril del 2014, se ha convertido en un edificio moderno y espacioso distribuido en seis plantas que guarda objetos de gran valor artístico de nuestro pasado histórico y cultural.

Objetos que van desde la prehistoria hasta la edad moderna, que pertenecieron a diferentes culturas de la península ibérica y del ámbito mediterráneo. Zonas donde habitaron muchos pueblos durante el primer milenio antes de Cristo: fenicios, cartagineses, celtas, íberos, tartesos, talayóticos… y todos dejaron su impronta.
Las colecciones se agrupan principalmente por su periodo histórico, poniendo especial hincapié en las épocas prehistóricas, en las civilizaciones romana y griega, en las del mediterráneo y las árabes. También hay un espacio dedicado a Egipto y otro a la numismática.
A lo largo del recorrido vas a ver piezas que te sorprenderán, entre las más famosas la Dama de Elche del siglos V a.c. o la Dama de Baza del IV a.c, esculturas ibéricas realizadas en piedra de gran calidad que representan mujeres aristocráticas de la época.

En la sala dedicada a la Hispania romana existe un importante conjunto de esculturas y retratos, una sala de mosaicos, inscripciones latinas, estelas, además de numerosos objetos de la vida cotidiana.

A la Edad Media, corresponde el reino visigodo de Toledo, y su conjunto de coronas de oro y piedras preciosas (tesoro de Guarrazar), el mundo andalusí y los reinos cristianos.

En todos los períodos podrás encontrar piezas únicas, es recomendable hacer una visita sin prisas para poder conocer un poco mejor la vida y costumbres de nuestros antepasados. Pero si la primera vez te entusiasma y te quedas con ganas de más, siempre podrás volver.
La entrada cuesta tres euros y los sábados por la tarde y domingos es gratuita, además existe una app para descargar en móviles y tablets que puedes usar como audioguía del museo.




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